Tazas personalizadas: producto estrella de los reclamos publicitarios

Un aspecto clave de todo negocio es conseguir estar cerca de los momentos de la verdad de sus clientes, se llaman así a aquellos en los que el mismo va a tomar una decisión definitiva de compra sobre un producto o servicio.

Pero para llegar a ello primero hay que recorrer un largo camino y más si de lo que se trata es de una decisión de largo plazo que nos va a acompañar durante bastante tiempo. Para ello lo primero que hay que conseguir es acercarse al consumidor, estar en contacto permanente lo más posible, en numerosas ocasiones con el mismo, ya que esto va creando una relación entre la marca y el consumidor que facilita que en el momento de la compra exista una afinidad previa, aunque no necesariamente basada en un conocimiento exhaustivo, que facilita la toma de la decisión final a favor de una u otra empresa.

¿Qué hacer para lograrlo? ¡Esa es la gran pregunta!

Hay muchas fórmulas estudiadas sobre la cantidad de impactos que necesita una persona para reconocer una marca, para sentirse próximo a ella y para poder identificarla en lo que en términos de marketing llamaríamos el “top of mind”, es decir las 3 marcas que se te vienen a la cabeza en una categoría de productos. Este pensamiento te puede surgir en cualquier momento del día, bien sea tomando un café, comiendo, trabajando en la oficina… y en todos ellos podemos encontrar elementos cercanos que nos acompañan como tazas personalizadas, cuadernos, bolígrafos, etc.

Estos elementos de presencia continua generan gran afinidad con el consumidor ya que en muchos casos son elegidos por su diseño, y su uso frecuente hace que sean un elemento personal que nos acompaña en el día a día de forma no intrusiva.

Si hiciéramos una pregunta fácil a muchos potenciales clientes sobre cuál ha sido el último anuncio que han visto o, también, sobre cómo es la taza con la que han desayunado, es obvio que la segunda tendría muchas más respuestas acertadas que la primera.

Cuanta más cercanía tiene un objeto con su propietario mayor afinidad se crea y más fácil es el recuerdo de marca que al final acabamos teniendo, al margen de que la duración en este caso suele ser a largo plazo ya que no se va cambiando tan fácilmente como se cambia de cadena de televisión.

Los elementos de merchandising tienen su eficacia probada desde hace muchísimo tiempo, por eso acompañan a las estrategias de marketing de las grandes empresas habitualmente y además suponen un regalo, normalmente inesperado, que genera un plus de agradecimiento, lo que permite que esa afinidad mayor se produzca de forma natural.

Hay datos sorprendentes que pueden ser aprovechados dentro de esta estrategia, como el de que consumimos unos 14.000 millones de tazas al año, con el potencial que ello supone de impactos generados y, por tanto, la gran oportunidad de llegar de una forma amigable a nuestros prospectos, contactos y futuros o actuales clientes.

Si a cualquier director de marketing le plantean la ecuación de “¿cuánto pagaría por cada impacto de marca en un usuario, pudiendo hacer al menos 100 al año?”, podemos empezar a hacer cálculos y vemos que la elección del merchandising como forma de comunicación entre las marcas y los consumidores es, sin duda, la más rentable por costes y duración de la relación, ya que la respuesta sería casi reducir a céntimos a la larga el coste de una comunicación que, no olvidemos, además se va a producir en el momento de relajación, en muchos casos, y por tanto que más induce a la toma de decisiones.

Y todo esto antes de entrar en otro de los aspectos clave que es el diseño y sus múltiples opciones. De cara a transmitir un posicionamiento, línea estética, estándar de calidad, de innovación, de duración, etc. hay miles de opciones que hoy en día se pueden elegir para cualquier elemento de merchandising.

Tanto por las líneas gráficas por las que se opte como por la variedad de los materiales la capacidad de transmitir todos los valores asociados a una marca a través de este tipo de productos cotidianos es enorme, y además con la gran ventaja de no tener que andar explicando al usuario el por qué o cómo, simplemente se le transmite de forma natural, y esto en comunicación es mucho más efectivo.

No olvidemos que la coyuntura actual nos impulsa a muchos cambios en nuestras rutinas habituales, y que la vinculación entre las marcas y los consumidores es algo que evoluciona permanentemente, pero si hay algo que no ha cambiado y que, por suerte, no cambiará, es el placer de tomarse un café (ponga usted té, infusión, leche, agua,…) en su taza favorita, delante del ordenador mientras pone su mente a volar pensando en el próximo viaje, película, compra… esto va en la naturaleza humana y ahí es donde debemos estar.