La innovación sostenible, clave en el desarrollo tecnológico de las empresas del futuro

En realidad, más que hablar de las empresas del futuro, habría que hacerlo de las del presente. La innovación sostenible es un factor que toda estrategia de desarrollo empresarial, sea del sector que sea, debe tener en cuenta hoy en día.

Entre el 19 y el 21 de noviembre se celebra en Barcelona el Smart City Expo World Congress. Esta cita, que reúne a profesionales de todo el mundo con el objetivo de trabajar en común para construir un futuro mejor para las ciudades y quienes las habitan, es el último ejemplo de la necesaria comunión que se está produciendo entre el sector empresarial, el desarrollo tecnológico y la preocupación por el medioambiente.

Prácticamente desde que se empezó a tener datos sobre el impacto que la industrialización tiene sobre el medioambiente, han existido voces que han mostrado su preocupación sobre las consecuencias que ello supondría para el planeta. El Día de la Tierra, que el 22 de abril celebran millones de personas en todo el mundo cada año, nació hace casi medio siglo. Sin embargo, hasta hace poco no ha habido una conciencia real, a nivel global y lo suficientemente poderosa como para hacerse un hueco en la agenda mediática e institucional.

Una parte importante de que se haya producido lo que podríamos llamar “viralización” de la concienciación medioambiental, la tienen las nuevas tecnologías. Hay más información y es más accesible. Las personas son cada vez más conscientes del lugar que habitan, y de la importancia de conservarlo si queremos que las próximas generaciones también puedan disfrutar de él.

Esta concienciación no se produce solamente en un plano cívico que afecta a nuestra responsabilidad como ciudadanos y seres humanos, sino que también se expresa en nuestro papel como consumidores.

Los tiempos han cambiado, y las demandas de los consumidores también. Ahora no solo compramos, sino que queremos saber qué es lo que compramos y quién es el que produce. La implicación en el proceso de compra es mucho mayor que antaño. El consumidor busca cierta identificación emocional con la marca, tener voz en el proceso productivo y que este se adapte a sus preocupaciones más profundas. Y en la actualidad, lo que más preocupa al consumidor, además de que no sea nocivo para la salud, es que sea un producto o servicio respetuoso con el medioambiente.

Es por esta demanda del consumidor a la que ya no es posible hacer oídos sordos, por lo que el concepto de innovación sostenible se convierte en un elemento indispensable para cualquier empresa. Se trata de utilizar las nuevas tecnologías para encontrar soluciones que mejoren nuestro negocio y que lo hagan de manera que el impacto medioambiental sea el mínimo posible. Esto afecta a todo el proceso comercial, desde la producción hasta la adquisición del producto.

La innovación sostenible va incluso más allá del ámbito de la empresa. El objetivo último es avanzar hacia un sistema económico que genere crecimiento y empleo de manera efectiva y sostenible. Se habla de la “economía circular”, del uso de los recursos de manera inteligente. El maridaje entre economía y sostenibilidad se ha establecido como la estrategia más importante para generar empleo y crecimiento económico en la Europa de los próximos años.

La necesidad de lograr un crecimiento económico que sea sostenible, que frene y revierta problemas medioambientales como el cambio climático, es un problema global. Cualquier sector empresarial es susceptible de utilizar las nuevas tecnologías en su beneficio y de hacerlo de manera respetuosa con el medioambiente, desde el área de la salud hasta las explotaciones agrarias. A menudo, cuando se piensa en la innovación tecnológica, con aportes como el que supone el Big Data, se suele asociar a las grandes corporaciones. Sin embargo, también las pequeñas empresas pueden y deben hacer uso y beneficiarse del desarrollo tecnológico sostenible.

Antes de apostar por la innovación sostenible, la pregunta que se hacen muchos empresarios es clásica: ¿es rentable? Y la respuesta es que sí, sí que lo es. La sostenibilidad ofrece grandes beneficios a largo plazo, que son principalmente la conservación medioambiental, y también a nivel económico. Se puede producir de manera responsable y que hacerlo sea rentable, de hecho, ya hay varios ejemplos de éxito que lo demuestran.

La innovación tecnológica aplicada a la empresa es absolutamente necesaria para desarrollar un negocio en nuestros días. Hacerlo de manera sostenible, también lo es, e ignorarlo puede pasar factura. Al final, es el cliente el que manda.