Los grupos de interés en la empresa

El planteamiento de situar al cliente en el centro de las estrategias empresariales es fructífero, pero no debemos olvidar que existen múltiples agentes con los que interactúa la empresa

Lo justo es tener en cuenta a todos ellos, aunque en determinadas áreas se ponga a los clientes por encima de otros grupos.

Los grupos de interés de una empresa son personas que participan de alguna forma en ella y pueden clasificarse en:

  1. Los clientes o compradores. Es el grupo final para el que trabajamos. Al fijarnos en este agente, nos centraremos en la calidad de productos y servicios y en la satisfacción de las personas a las que se los vendemos. También, hemos de estudiar los aspectos sociales y culturales de sus acciones en torno al consumo de bienes y servicios de nuestra empresa y del sector en general de cara a optimizar nuestra interacción con los clientes a través de los canales más adecuados.
  1. El personal de la empresa (y sus familias). Se trata de otro grupo importante y a considerar. Propietarios, accionistas, gerentes, empleados y personal en prácticas se conglomeran en un entramado relacional con fines concretos. Su rendimiento y satisfacción son necesarios para el desarrollo corporativo. Asuntos como la motivación de los trabajadores deben ser cuidados a través de herramientas como las medidas de conciliación laboral y familiar, las medidas de equidad de género en el acceso y condiciones de trabajo, los salarios dignos, etc. No hay que olvidar que en la actualidad el trabajo es una de las actividades más importantes en la vida de las personas y tiene grandes impactos en la vida social y familiar de los empleados.
  1. La selección de los proveedores y el trato que se mantenga resultan fundamentales para la calidad de los productos y servicios. Los acuerdos a los que se llegue con los acreedores serán cruciales en el desarrollo del proyecto empresarial por su estrecha relación con los productos o servicios que oferta la empresa.
  1. Administraciones públicas. Como reguladores del entorno de operaciones de la empresa su impacto en las políticas internas y externas de la empresa es grande. Pueden ser grandes aliados para algunas empresas a partir de prácticas como la externalización de servicios.
  1. Tercer Sector u organizaciones de la sociedad civil. Las ONG pueden apoyar a la empresa en sus acciones sociales empresariales de múltiples formas y pueden aportar ‘guidelines’ para apuestas de Responsabilidad Social Corporativa de gran valor para la empresa, sobre todo en el ámbito de la innovación social. También actúan como elementos de presión para el cambio de políticas, representando a partes de la población que se oponen o aprueban diversas acciones de las empresas.
  1. La competencia. Esta parte del juego puede aportarnos grandes claves para el conjunto del sector en el que opera la empresa si empleamos una observación que nos dé datos relevantes y comparativos. La competencia podría llegar a convertirse incluso en un aliado directo, por ejemplo en el caso de compartir proveedores con unas condiciones mejores, etc.
  1. La sociedad en su conjunto. Aunque los empleados trabajemos para los clientes, nuestras actividades tienen impactos directos e indirectos en el conjunto de personas que conviven en el territorio de nuestro desempeño. Cada pequeña acción desencadena consecuencias en el entorno de la empresa, por ejemplo, en la gestión de los recursos, las variaciones en las tasas de empleo de la zona (sobre todo si se trata de una gran empresa), la relación de la empresa con el medioambiente, etc. Dentro del conjunto de la sociedad, sería justo incluir a las generaciones venideras, como depositarias de los avances realizados, en la medida en la que sea realista contar con este grupo.

En la gestión empresarial se hace necesario equilibrar la atención a estos tres agentes fundamentales que engranados forman la empresa y la visten de valor humano, de ahí que se les llame “grupos de interés”.

En definitiva, resulta fundamental contextualizar las acciones empresariales en sectores o áreas de la vida pública de las sociedades en las que opera la entidad con el fin de detectar posibles mejoras en el entorno que también supondrán impactos favorables en la empresa y tener en cuenta a cada grupo de interés entendido como un valor, para buscar alianzas positivas para todas las partes.

Diana Martínez